Julia se despertó aquella mañana con los ojos brillosos. Durante unos segundos observó el anillo en su mano y sonrió. Todavía le parecía un sueño. Sin pensarlo demasiado, tomó el teléfono y llamó a su madre. —Mamá… Gabriel me pidió matrimonio. Del otro lado de la línea se escuchó un grito. —¡¿Qué?! ¡Pero apenas tienen siete meses juntos! Julia soltó una pequeña risa. —Lo sé. —Ju, amo a tu familia y creo que Gabriel es un buen chico, pero siete meses… estás loca. —Quizás. —Además, deberías enfocarte más en tus seguidores y en tus proyectos. Julia se quedó en silencio unos segundos antes de responder con firmeza. —Si la vida me está dando esta oportunidad es porque debo alcanzarla. Soy una soñ...